martes, 27 de agosto de 2013

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domingo, 4 de agosto de 2013

martes, 23 de julio de 2013

domingo, 7 de julio de 2013

Acá estamos



No había casi motivos
para pensar que todo esto sucedería
y sucedió. Vos
que conocías tan bien el escenario
no te supiste bajar a tiempo
y lo viste desde ahí.

Hoy me desperté tardísimo
y me puse a cocinar lentejas
en la olla gigante que nos regalaron los chicos
(tiene un agujero la olla, en un costado
pero con el guiso se tapa al toque
sólo al limpiarla pierde)

Y pensé en el guiso
en la transformación de los ingredientes
la toma de sabores entre cada uno y los demás
lo indescifrable de la unidad
y el poco tiempo que hace falta
(sólo una serie de bocas)
para convertir este guiso en la nada

Amigos
si piensan que todo esto
quedará guardado en algún sitio
(yo lo pienso a veces)
se equivocan

Las cosas sólo se guardan en sí mismas,
es realmente misterioso
¡miren lo que es esta cocina! esas filas de estantes! infinitas unidades!
agarren algo, anímense, formen parte, y no lamenten
el impacto del tiempo, el amor, los elementos
no hay nada que lamentar

Pero ojo,
cuando los miro a ustedes
y saco estas palabras del estante
no es vulnerabilidad de lo que hablo
sino expansión

Y todo lo que pasa adentro
no digo que no duela, aflige
pero es inseparable, la realidad es todo esto (por ejemplo)

El amor es lo que menos existe
y lo que más arrasa
casi todo lo que había en la cocina fue a parar al guiso
lo corté en pedacitos para ustedes y para mí
(creo que la aceptación tiene algo que ver con todo esto)

Cometimos tantos errores
no me parece injusto
la melodía es esa
y éste el cuchillo

Y cada vez que ustedes suben el volumen
yo pienso en ustedes, no en la melodía
(o, a lo sumo, en las dos cosas)

Lo de ayer
si bien fue exagerado
fue una interpretación
acá estamos
no es miedo lo que tengo

¿Es un milagro que el agua hierva? No
mirá esta quemadura (es linda)
tomemos una taza de té

¿Es posible que te diga estas cosas, u otras,
soplar las palabras sobre el borde de la taza
y que se muevan con el vapor hacia vos? Sí

y eso también es un milagro

Vos revolvés tu taza con un cuchillo
y decís que no hay nada como el té en invierno

Tomemos este té en la calle (decís)
incluyamos al mundo exterior
envolvámoslo en todo esto

¿qué hace acá esta puerta?
dejemos que las cosas se vayan
dejemos que las cosas se las lleven

la música, toda esta tensión, los chistes,
todo lo que forma parte de nosotros
de lo que nosotros formamos parte



domingo, 16 de junio de 2013

Recuerdo siempre el mismo



Un paseo por semana durante diez años
son muchos paseos
y sin embargo
recuerdo siempre el mismo

Habíamos cortado bastante antes
por lo menos un año
(seguir paseando los domingos
nos había parecido lo más natural, y lo fue)

El perro no estaba inquieto
No había una brisa extraña o sugerente
No nos cruzamos con nadie en particular

Pero vos
te sacaste un guante para darme la mano
(creo que ya me habías admitido que te hacía mal
darme la mano y no podías evitarlo)
y me hablaste sobre unos planes que tenías
de cambiar los muebles de tu casa

Dimos dos vueltas al barrio

Hoy
que está todo tan lejos
pienso que no hay
una conclusión a sacar de todo esto,
que hicimos lo que pudimos,
y que de todo este simulacro
lo único verdadero que hicimos
(o por lo menos lo más bello)
fueron esos paseos



domingo, 5 de mayo de 2013

La boa constrictor




Las hojas se aferran a la rama durante un año
pero sobre todo existen las tormentas.

La boa constrictor
su fruición al calor de mi orilla
es engañosa, se deja leer
bajo la luz de la linterna
(regalo de mis padres).

Sus ojos celestes y lechosos indican la muda
de su piel escamosa, el fantasma se está creando.

Rodea mi isla.

Estoy quieto, pero las nubes
cambian continuamente su formación,
juntan agua, la transportan y depositan, alteran
la superficie de un cuerpo en movimiento.

Tarde o temprano, todo es oscuro.

Tres noches continuas nos enfrentamos,
nada sucede,
su comportamiento fingió ser impredecible,
lo cual no me esperaba.

Mi linterna aporta al calor que exige
la boa constrictor, pero la boa constrictor
está en sí misma, es otro centro.

Dibuja un ocho en mis orillas, me tiraniza,
y si mis huesos han de ceder bajo sus anillos dorados
habrá sido así todo el tiempo.

Ahora mismo, en esta orilla, bajo esta semiluna
la boa constrictor me seduce y no al revés,
su signo fluye en una sola dirección.

Temo y admiro.

Si temo, miro a occidente,
lo que queda del atardecer,
una gran columna de lluvia que conecta cielo y tierra
parece ascender (asciende) y cae.
Ahí todo es un punto, mi fuerza,
y la serpiente me repulsa, me recuerda,
que no hay tal isla, tales límites, tal contención,
que todo lo mío murió todo el tiempo en mis manos.

Si admiro, veo el oriente,
bajo la luz del amanecer que nunca llega
la serpiente es una transición generosa,
refleja los brillos lejanos del sol naciente,
los deja al alcance de mi mano, me convierte,
y eso también está siempre pasando.

La boa constrictor quizá sea el amor,
pero no deja que el amor pase, las otras islas
llegan hasta ahí de forma irreparable,
se conectan sólo por abajo, donde el tiempo no llega.

Procuremos no lamentar
el paso de la tormenta
es como cualquier cosa.

Hojas caídas en un lecho de hojas caídas.