viernes, 8 de mayo de 2009

Contar hasta diez mintiendo

1.
Tomorrow,

“Full of sound and fury”… ¿eso no es de Macbeth? Preguntó Pau, con la carta en la mano. Pau estaba en un sillón y Martín en el otro, justo en frente. Martín daba tragos muy largos, los de Pau eran más cortos pero menos pausados.


2.
and tomorrow,

, contestó Martín, por eso te digo que el título de Faulkner tiene que ser una referencia a Shakespeare. De hecho, ―esto se me acaba de ocurrir ahora― en el monólogo dice “’It is a tale told by an idiot”, y la primera parte de la novela está narrada desde el punto de vista de un retrasado mental. Pau no dijo nada y apoyó el vaso en la mesa, con fuerza.


3.
and tomorrow.

Volvió a doblar la carta y se la metió en el bolsillo. Apagaron las luces, era el final de la obra. El público aplaudió enloquecido. Era la última función y los aplausos iban dirigidos más que nada a Pau. Desde el principio lo habían alabado mucho más a él. Que el actor catalán esto, que el actor catalán lo otro. Martín no pudo dejar de sentir algún remordimiento por haber elegido a ese actor, quería a alguien bueno, pero no alguien que le quitara el protagonismo, que lo dejara al margen como lo había hecho Pau. El hecho de que la relación se hubiera arruinado le molestaba un poco menos. En la fiesta de Quentin esa noche, cuando se quedaron solos, no pudo evitar sentirse incómodo.


4.
Tomorrow,

La primera sonrisa fue la de Pau y era falsa. La música quizá agregaba a la incomodidad, y ambos miraban alrededor como buscando una sugerencia para la conversación. Pau, con una mano en el bolsillo, sujetó la carta. Estuvo a punto de sacar el tema, pero entendió que era absurdo.

5.
and tomorrow,

Martín dejó el vaso sobre la mesa y se acercó a Pau. Se acomodó a su lado y le puso una mano en el hombro. Pau hizo un gran esfuerzo por no mostrar una reacción negativa, y Martín empezó a acariciarle el pelo. Después se besaron. Pau lo veía necesario, como un último sacrificio. Al cabo de un rato, Pau fingió una incomodidad en la camisa y se separó de Martín. Lo miró a los ojos y lo que le quería decir era que en realidad no era su culpa. También le quería decir que no hacía falta hablar del tema. Pero sabía que era inútil, que Martín algún comentario iba a hacer, aunque fuera mentira, aunque fuera una crueldad, aunque se arrepintiera luego. Martín volvió a hablar del libro. Ya vas a ver cuando lo leas, te va a encantar. Leé el prólogo, que es cortito. Te aclara un par de cosas. Por ejemplo, que el nombre de Quentin se usa para dos personajes diferentes, y de distinto sexo: el tío y la sobrina. Pau pensaba más que nada en la carta. No entendía por qué le estaba hablando de esto ahora. Pero al menos era mejor que hablar de lo otro.


6.
and tomorrow.

Martín quería hablar de la obra, pero no sabía muy bien qué decir. Sabía que ésta era la última noche que iban a tener juntos, y algún comentario quería hacer. Aunque fuera mentira. No sabés lo contento que estoy de haberte elegido para la obra, Pau. Aunque fuera una crueldad. El acento gallego les volvió loco. Aunque se arrepintiera luego.


7.
Tomorrow,

Pau lo odió profundamente. Se apartó con brusquedad, todavía sin decir las cosas, pero empezó a mostrar más honestidad en los movimientos. Sacó la carta del bolsillo. ¿Me la mostrás? Le preguntó Martín, y en seguida se arrepintió. Pau contestó con otra pregunta, ¿por qué? Si sabía perfectamente lo que decía, ¿por qué la quería ver?


8.
and tomorrow,

No sé, quiero ver qué te dijo. Ya lo sabés, Martín. Bueno, quiero saber cómo te lo dijo. ¿Qué importa? La música era cada vez más odiosa. De golpe, Pau sabía que no iba a aguantar más. Dejó la carta sobre la mesa, se terminó el trago y enfiló para la puerta. En el camino agarró su cartera, sacó el libro de Faulkner y lo dejó en la mesa de entrada. Hasta mañana, mintió. No volvió la vista, pero se imaginaba perfectamente a Martín agarrando la carta como un desesperado, mientras le decía Paula… Paula…
Justo estaba acabando la canción y el ruido de los tacones la siguió hasta el ascensor.


9.
and tomorrow.

Pau le dio la carta. Martín la agarró y la miró sin prestarle atención. Después de todo, la había escrito él mismo para la obra. Recordaba haberla escrito, haber escrito en la vida real una carta que decía exactamente lo que supuestamente decía la carta en la obra. Sabía que no hacía falta, que para el público era lo mismo, pero le gustaba la idea. Esto es teatro, había pensado. Creo que podríamos seguir trabajando juntos, le dijo. Se levantó. Mañana te llamo, mintió, mañana a la mañana. Antes de irse, se acordó de que Pau tenía su libro, pero no se animó a pedírselo. Saludó a Quentin y se fue caminando a la parada de colectivo.


10.
Tomorrow,

Y eso fue todo. La única vez que se vieron, en una fiesta, Pau y Martín no se hablaron. La pregunta es si realmente habían hablado alguna vez. Yo creo que habían entendido que eran incompatibles, que llevaban caminos muy distintos; caminos que sólo falsamente se habían juntado en algún momento. Pero ahora que estaban más separados que nunca, ahora que habían entendido lo poco que habían compartido, estaban viviendo su primera y única correspondencia, su primera y única simetría. Quizá este hecho los una para siempre.

9 comentarios:

jaqueca comunal dijo...

adoquín pesado necesita saber si este texto se entiende.

cambió la manera de numerar las partes demasiadas veces y al final volvió a la primera.

hay otra manera que lo deja más claro, pero no sabe si lo caga.

quelindalluvia dijo...

que linda lluvia cree haberse perdido de algo.
venía bien en las primeras, pero hacia el final (en las últimas dos ponele) empezó el fin de lo que es entender.

de todas formas se da cuenta que está muy bueno, pero conoce sus limitaciones y le parece que es para gente que entiende más las cosas.
no estaría demás que opinen esas personas.

Mateo dijo...

A mi también se me perdió.
Creo haber entendido que hay dos realidades simultanesas: la de la obra de teatro y la de la realidad verdadera. Y que hay dos Pau, como en el libro de Faulkner. Pero la historia en sí, el desamor, se me escapó. Cómo también se me escapó qué párrafos pertenecían a la realidad y cuales al teatro. ¿La fiesta es en la casa de Quentin, el del libro de Falukner? ¿O es otra casualidad? ¿Hay que haber leido el libro para entender tu cuento?
Igual me encantó cómo está escrito.

jaqueca comunal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
jaqueca comunal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
jaqueca comunal dijo...

La cosa es así: efectivamente, son dos realidades simultáneas. En una, Pau mujer argentina lo está dejando a un Martín, decisión probablemente tomada a partir de una carta que recibe de un tercero. En la otra, otro Martín diferente hace la última función (la obra termina en la sección 3, cuando Pau se guarda la carta en el bolsillo, a partir de ahí todo sucede en la fiesta que hace Quentin esa misma noche) con un co-protagonista catalán (Pau es Pablo) que llegado este punto ya detesta, supuestamente por envidia profesional, aunque hay un trasfondo personal, quizá homosexual (aunque técnicamente la porción 5, en la que se besan, no pertenece a su historia). Cada una de las historias está contada por separado y llevan los títulos de "and tomorrow," (con coma, narrada en estilo indirecto desde el punto de vista de Pau mujer) y "and tomorrow." (con punto, narrada desde el punto de vista de Martín actor). Los fragmentos con título "Tomorrow," (1,4,7,10) son comunes a las dos historias y aunque el narrador parece omnisciente, en el 10 termina siendo una voz en primera persona que está narrando una historia, la otra, o las dos, subjetivamente.

Para leer cada una de las historias por separado, el orden sería 1,2,4,5,7,8,10 para la historia de Pau mujer, y 1,3,4,6,7,9,10 para la historia de Martín actor, aunque la historia parece poder leerse de corrido hasta el 8 y el 9 donde claramente se separan, con las primeras marcas de género para Pau mujer y la diferencia entre las funciones de la carta en una historia (la intromisión de un agente externo en una relación disfuncional y el detonador y símbolo de su fin) y la otra (un accesorio escénico (¿palabra? en inglés se llama "prop") y símbolo en la obra misma de teatro, y también símbolo del fin de la relación entre los dos actores y de forma secundaria del teatro como concepto para Martín)

Por esto la falsedad en los números como marcas de sucesión temporal que propone el título, que se relaciona con la reflexión sobre el paso del tiempo presentado por la referencia al monólogo de Shakespeare, y a la falsedad de los personajes que mienten,
como sucede de alguna forma en el teatro.

Pero claro, para que se te ocurra ponerte a leerlo salteando partes, no sé. Justamente, en el texto se sugiere el tema de las referencias a priori en la literatura o los datos que a veces hay que saber para entender un texto, (el prólogo al libro de Faulkner, la referencia a Macbeth en el título)

En fin

jaqueca comunal dijo...

Yo no sé si todas esas cosas que dije están en el cuento. Intenté que una frase corta, un detalle, diga mucho. Pero también intenté que muchas cosas queden sujetas a interpretaciones y ambigüedades.

En rigor, sobre el libro de Faulkner (que además leí hace un par de años y no lo tengo muy fresco) no hay que saber más que las cosas que se mencionan en el cuento.

Que haya un personaje llamado Quentin es quizá el único elemento "arbitrario" o gratuito, pero la idea es que simbolice la ambivalencia dentro y fuera del texto (de cada uno de los textos y del texto como unidad), el agente externo, el ingrediente secreto, quizá la persona que le escribió la carta a Paula se llame Quentin, quizá el "Yo" del final también se llame así. Quizá sea el vínculo entre ambos relatos, como artífice escritor o como testigo fantástico. O quizá sólo sea un elemento arbitrario y gratuito.

Cualquier crítica constructiva o destructiva me va a venir bárbaro, incluso que me acusen de chamullero.

Mateo dijo...

No, chamullero no, porque se nota que lo tenés muy pensado. Lo que sí (constructivo, eh!) no te alcanzaron 10 párrafos para desarrollar. Esto es el boceto de una novela.

Chiquilín de Bachín dijo...

Estoy de acuerdo con Mateo. Este cuento da menos para cuento que para boceto de una novela.

La idea me gusta, cuando me la explicaste antes que la leyera, me encantó. Pero si lo leo sin tu explicación (la previa o la que acotás acá en tu comentario) no entiendo casi nada. Eso no significa mucho porque un lector más atento que yo por ahí capta todo lo que querés decir.

Pero si tus tres lectores más fieles (epa, qué auto-reivindicación ahí) estamos de acuerdo, por algo será.

Por ahí habría que desarrollarlo más y rebuscarlo menos de manera que puedas transmitir las cosas que tenés en el bocho. No digo que haya que simplificarlo, sino dar mas pistas al lector para que no se pierda matices tan ricos.

La estructura me encanta, los tributos a Shakespeare y a Faulkner también están muy bien colocados para mí gusto.

Abrazo.