viernes, 8 de marzo de 2013

Hace mil años



Ese día dormimos en altamar
y tomamos whisky
y hablamos de amor libre.

Ustedes dos todavía estaban juntos
Pero todo se veía venir, y se notaba
lo que pensaba cada uno, lo que cada uno quería
que pasara y no iba a pasar.

Un barco sólo vimos esa noche, era un crucero
que dejaba una estela masiva
que sentimos agitar nuestro barco
en un tintineo de los hielos bastante tiempo después.

Sobre la mesa habían quedado las cartas
de un juego que no habíamos llegado a jugar
porque no todos sabíamos las reglas y se fue desvaneciendo
en la explicación y las rondas de prueba.

Casi toda la noche no fumamos hasta que encontramos
un paquete viejísimo de esos habanos finitos
y tomamos whisky y fumamos habanos viejos.

Y cuando alguien habló de no sé qué constelación 
salimos a la cubierta, y yo
dejé apoyado en el cenicero un habano
que se cayó, y ahí fue que se hizo
esa quemadura.

Fue hace mil años.

En el medio de la noche cuando dormíamos, me acuerdo
vos te despertaste gritando  Sueño !
y después me jurabas que habías gritado  Fuego !
que se quemaba tu casa y que gritabas  Fuego !
pero yo no estaba durmiendo
 y te escuché claramente gritando  Sueño !
y vos no me creías.





1 comentario:

Lou dijo...

gusto de las historias de barcos en general, y de esta en particular