miércoles, 21 de marzo de 2012

Otro sobre el viento




Una vez

(el otoño era profundo)

te acompañé a la puerta de tu casa

desde la facultad, era de noche

íbamos por una peatonal

había un viento fuertísimo

y las hojas muertas como locas

volaban por todos lados

se unían en remolinos y se apartaban

se frenaban en parabrisas y seguían

imitaban tu pelo y se iban

hacían de todo


Casi no te conocía

(aunque te conocía más que ahora)

y nos tuvimos que parar

porque era demasiado lindo

y (me acuerdo perfecto) un abrazo

espontáneo, que no salió de mí

ni de vos ni de los dos

sino de otra cosa, del momento

del movimiento de las hojas y la noche

del viento ese, de la niebla

(había niebla) mezclada con vos y yo,

nos mantuvo (el abrazo)

unidos un rato mientras miramos

el espectáculo de las hojas y la luna

(había luna) por encima del hombro

del otro en el viento


Después te regalé unos poemas

te llamaba

te buscaba por la facultad y por la calle

(no apareciste nunca)

pero no pudo ser, sin las hojas

el otoño, el viento, la niebla

(y la luna), no podía ser


Julia, o Judith, o Berta

ya ni me acuerdo de tu nombre

(era Berta, tengo tu número en el teléfono

pero no te preocupes, no te voy a llamar)

hace años que no te veo

pero te confieso ahora

que me acuerdo bien de eso

que si lo pudiera estar haciendo ahora

lo haría, un abrazo insignificante

(un paréntesis)

al que volver dentro de unos años



2 comentarios:

Mateo dijo...

Buena, Michelle! Un poema poético.

Lou dijo...

yo tuve cuatro bisabuelas

tres de ellas se llamaban "Berta"

(la cuarta Victoria, y por suerte, ese es el segundo nombre que me tocó)